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Para los
seguidores de las "entrañas" de esta "misteriosa Buenos
Aires" hablar de la Chacra del Convictorio o Quinta de los Padres es
referirse a la manzana comprendida entre las calles Callao, Riobamba, Lavalle y
Corrientes pero a mediados del siglo XVIII.
Tras la
expulsión de la Companía de Jesús (Padres Jesuitas), por orden del rey Carlos
III en 1767 la quinta pasó a manos de la familia Contreras. En ese lugar
cruzaba en 1857 el primer ferrocarril, justo allí, aún hoy puede verse el
camino curvo de las vías que dividió en dos a la manzana y que se conoció
como curva de los olivos o curva del oeste; un tiempo después se llamó Pasaje
Rauch, y hoy lleva el nombre de Enrique Santos Discépolo.
Sobre la
Avenida Callao, el arquitecto italiano Carlos Morra (1854 - 1926) proyectó el
monumental edificio que se inauguró el 3 de octubre de 1886 como escuela
primaria, a la que en cinco años ya asistían más de mil alumnos.
El
arquitecto Carlos Morra, quien tenía el título de Marqués de Monterocchetta,
usó en todas sus construcciones los modelos estilísticos del neorrenacimiento
italiano. Entre sus obras, se encuentra la antigua Biblioteca Nacional, el Tiro
Federal y la Escuela Presidente Argentino Roca.
Por
decreto del Poder Ejecutivo Nacional se determinó que la Escuela Primaria fuera
un Museo de Ciencias Naturales. En el año 1914 se dispuso, también por decreto
que este establecimiento comenzara a funcionar como Escuela Normal. La destacada
maestra Rosario Vera Peñaloza fue quien tuvo a su cargo su formación. Las
primeras Maestras egresadas del Normal N° 9 fue la promoción de alumnas en el
año 1916. Durante mucho tiempo solo se formaron en sus aulas
mujeres.
Los
cambios llegaron en los 40 y la formación del magisterio se extendió de cuatro
a cinco años, luego entre 1950 y 1951 pasó a seis. Fue en 1969 que se
recibieron los últimos maestros en el Nivel Secundario; a partir de ese momento
el Ministerio de Educación determinó que todas las Escuelas Normales formara
Bachilleres.
En febrero
de 1975 un incendio de gran magnitud que se inició en el sector de la
Biblioteca se extendió hasta la Rectoría y Vice-rectoría, lo que ocasionó que
toda el ala del frente quedara prácticamente destruida. Las causas del incendio
nunca pudieron determinarse fehacientemente. La Escuela abrió sus puertas que
dan al pasaje Santos Discépolo y se utilizaron las aulas de atrás. Muchos de
los magníficos detalles como vitraux, y el material didáctico de su biblioteca,
etc. quedaron perdidos en las fauces de las llamas.
La
reconstrucción fue lenta y muchas veces precaria pero se siguieron formando
Maestros.
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